A todos nos preocupa que un accidente altere nuestra economía, que un revés económico nos impida garantizar los estudios de nuestros hijos o que no podamos hacer frente a nuestras deudas...

De hecho, tu dinámica cotidiana como directivo te deja expuesto a muchos riesgos. Algunos de ellos son evidentes. Pero otros, aunque poco significativos, pueden provocarnos molestias y gastos imprevistos.

Lamentablemente, no podemos eliminar estos riesgos; pero, sí sus consecuencias.

Un accidente doméstico, practicando deporte, paseando por la calle, durante el fin de semana...
Una inversión fallida o una mala racha en la empresa puede impedirte sufragar los estudios de tus hijos. Su porvenir.
Un incidente durante un viaje puede dejarte desamparado en el extranjero.